Los amigos son necesarios

Los amigos son necesarios

“Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro” (Ec 6,14)

Dicen que cuando una amistad dura más de 10 años, durará para toda la vida. Algunas personas tienen la bendición de tener esos amigos de infancia, amistades por más de 20 – 40 años.  Amigos con lo que tenemos afinidad y además un baúl de recuerdos y vivencias que nos mantienen unidos. También, existen otros amigos encontrados en el camino más reciente, aquellos con quienes hacemos un “clic” y desarrollamos rápidamente una conexión profunda. En este sentido, el tiempo es irrelevante, lo importante es el amor y el vínculo que se crea.

El amor de los amigos es necesario.

Como seres sociales que somos, necesitamos lo que ellos nos ofrecen, un aporte a nuestro crecimiento y desarrollo emocional, mental y espiritual en general.  

En la niñez. Los amigos sirven para reafirmar lo que somos, deseamos y hacemos, por ejemplo: “a mi amiguito y a mí nos gustan los deportes”. A través de ellos aprendemos a conocernos.  Los amigos ayudan en la infancia a sentirnos aceptados, a desarrollar liderazgo, a practicar normas sociales, ganar conocimiento, a trabajar en equipo.  Por ello, es importante que los padres promuevan la socialización de sus hijos desde temprana edad.

En la adolescencia.  Los amigos son un pilar fundamental, tanto en su ocio, como en su consuelo.  Generalmente los adolescentes no desean compartir íntimamente con sus padres y acuden a los amigos en busca de consejo. En esta etapa el grupo de amigos se convierte en una referencia de su propia identidad, por ejemplo: “el grupito de los intelectuales”.  Es importante que los padres puedan monitorear las amistades de sus hijos ya que en esta etapa es donde surgen las “buenas” y “malas” influencias que marcan la vida del adolescente. 

En la vida adulta. Los amigos en la vida adulta son una fuente de apoyo en todos los sentidos: material, emocional, físico, espiritual. Te permiten superar situaciones difíciles o trágicas. También compartir vivencias placenteras, aprender e intercambiar información y realizar favores.  Como dicen: “Es mejor tener amigos que dinero”.  Por otro lado, los amigos llenan los vacíos que muchas veces dejan los hijos cuando se van de la casa, o en casos de divorcio o viudez se convierten en un pilar importante. 

La amistad en cualquier etapa es necesaria y maravillosa. La convivencia armoniosa hace que el cerebro segregue endorfinas, conocidas como la hormona de la felicidad y que estas tengan un impacto positivo en el sistema inmunológico. Además, la convivencia ayuda a definir la autoestima, reducir estrés y producir experiencias psicológicas positivas que contribuyen al desarrollo del ser.

Cultiva tus relaciones ¡Sé un buen amigo!

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