15 de marzo: El inicio de muchos milagros

15 de marzo: El inicio de muchos milagros

El inicio de muchos milagros empieza en febrero de 2010 los médicos encontraron que Julio César (mi hijo), había nacido con una malformación en los uréteres y que debía ser llevado a Costa Rica para realizarle un exámen que no podía ser hecho en el país.

Estando en Costa Rica en el pasillo del hospital donde se realizaba el exámen, un doctor me dijo que el niño miraba extraño y que nos recomendaba llevarlo a un oftalmólogo. 

Esa misma tarde una oftalmóloga revisó a Julio y encontró que estaba prácticamente ciego, que había nacido con cataratas en ambos ojos y que debía ser operado de emergencia.

Posteriormente esa misma tarde, ella nos remitió donde un pediatra para recibir la autorización del ingreso del niño al quirófano y el pediatra en esa cita nos informó que el niño había nacido también con un soplo en el corazón- una bomba de noticias, pero sin perder la perspectiva que Dios estaba empezando algo grande en nuestras vidas.

La cirugía fue programada dos días después de estos hallazgos, el lunes 15 de marzo.

El 15 de marzo de 2010, por designios de Dios me encontraba allí en ese hospital esperando que mi hijo saliera del quirófano después de su intervención para la extracción de sus cataratas. 

La noche anterior a la operación, mi hermana Nadine me llamo al hotel para darme aliento; me comentó que el santo del día de la operación del niño (15 de marzo) eran San Longinos, un santo desconocido por la mayoría, pero uno de los pocos que conoció personalmente a Jesús.

San Longinos.

San Longinos fue el soldado que al pie de la cruz traspasó el costado de Jesús con una lanza. Longino estaba quedando ciego y al dar la lanzada, una gota de Jesús cayó sobre sus ojos y al instante recobró visión; por tal razón, abandonó la carrera de soldado y después llevó una vida monástica.

Mi hermana, en esa misma llamada, me comentó que el evangelio del día de la operación (Jn 4, 43-54) se trataba de un padre que pedía a Jesús la sanación de su hijo y este era sanado.

Los signos mencionados me dieron fuerza y fe

Sabía que había un santo que había sido ciego y sanado por Jesús y que además oraba en su día por la ceguera de mi hijo, y sabía que ese mismo día había una promesa de sanación en la palabra de Dios.

Además de los mensajes de mi hermana, esa mañana, la Virgen María había puesto una gran escarcha dorada (significa sanación) en el ojo izquierdo de Julio César.

Todo esto para mí era suficiente para saber que Dios había pensado y reservado esa fecha para curar a mi hijo de su ceguera.

Sin embargo, confieso que el día antes de la operación, yo pedía un milagro: pedía que cuando el niño fuese ingresado al quirófano y visto por los doctores fuera sacado inmediatamente al descubrir que sus ojitos ya no tenían nada.

Minutos antes de la operación.

Recuerdo que minutos antes de la operación, mi esposo y yo oramos por una de las doctoras que operaría al niño, ya que del éxito de la operación dependía su visión para el resto de su vida.

Al final de esa oración, con mis ojos lagrimosos, pregunté si se darían cuenta si Julio estaba sano antes de intervenirlo, a lo que respondió afirmativamente. Luego ví como mi bebe de dos meses se alejaba de nosotros en una camilla y traspasaba unas puertas a las que ya no teníamos más acceso.

La primera hora de la operación.

Cuando transcurrió la primera hora de la operación y ver que nadie regresaba para decir que el niño no fue operado, comprendía que estaba siendo operado y que el milagro no había sucedido – al menos no había sucedido como yo lo había pedido. 

Esto fue una gran prueba de fe. Muy probablemente si el milagro que yo pedí hubiese sido cumplido de tal forma, la historia de mi hijo hubiera tenido allí mismo un final feliz y quizás con los años la hubiésemos olvidado y el tema visual nunca hubiera existido en nuestras vidas.

El milagro.

Los milagros de sanación que pedí realmente sucedió después de esa operación cuando mi hijo empezó a ver la luz y actualmente a ver (con sus anteojos) a pesar de haber nacido con cataratas. El milagro sucedió cuando mi bebé empezó a emprender a nuestro lado un arduo proceso de terapias y rehabilitación visual.

Los milagros ha sido que esta situación nos ayudaría a comprender el mundo de la estimulación visual y la ceguera y con ello inspirarnos a fundar Niños 20/20, una organización que apoya la prevención de la ceguera infantil en Nicaragua.

Los milagros han sucedido en el apoyo de la gente, con lo que hemos aprendido, en lo ordinario, en el diario vivir. Todo esto ha sido aquel milagro que yo había pedido, pero al que Dios había respondido de una mejor manera. Hoy encuentro cada pequeña cosa como un milagro.

Dios nunca se equivoca.

Nos dijeron que Julio posiblemente no leería y que debía entrar a una escuela especial para aprender Braille, sin embargo, Julio hoy cursa cuarto grado y lee y escribe en inglés y en español en un colegio regular.

Nos dijeron que posiblemente había que operar su corazón y uréteres debido a las malformaciones, hoy ambos órganos están sanos después de una oración de sanción. 

Han sido años de cirugías y terapias. Sin embargo, si tuviera la opción, nunca cambiaría esta historia. Ha sido una oportunidad excepcional para aprender, crecer y amar, justamente para lo que he venido a este mundo y me siento dichosa de haber encontrado el inicio del camino.

He visto la mano de Dios en todo y en todos.

En mi corazón siempre será 15 de marzo, el inicio de una historia de grandes milagros en nuestras vidas.

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