Dios te lleva donde debes ir

Este testimonio me enseña que Dios te lleva donde debes ir y nace hace un tiempo mientras estaba impartiendo un Taller Corporativo en Managua. Cuando das un taller podes sentir quiénes están conectados fuertemente con el mensaje que estás dando. Entre los participantes estaba un empresario salvadoreño a quién sentí totalmente conectado conmigo.

Cuando el taller terminó sentí con gran fuerza que debía acércame a el y hablar contundentemente como lo hice: “le dejo aquí mi tarjeta con mi contacto, me avisa cuando llego a El Salvador a capacitar a su gente”. Dos semanas después de esto me contactó y hoy viaje a San Salvador para reunirme con él y sus gerentes para establecer un programa de capacitaciones para el 2020.

Lo interesante aquí es que nunca sabes quién te está escuchando y tampoco sabes cómo de una circunstancia Dios te lleva a otra. Las cosas llegan y te encuentran sin buscarlas. La historia no termina aquí…

Mientras viajaba a El Salvador sentí que esta oportunidad era un regalo. 

A la hora del almuerzo el presidente de la empresa me regaló este cuadro de la Virgen del Socorro – el no sabía que era católica, además no es un regalo empresarial usual para quién estás conociendo. Cuando me entregó el cuadro me quedé helada y con ganas de llorar. La Virgen del Socorro era la Virgen de mi madre (qepd), su segundo nombre era “Del Socorro”, además también la Virgen de mi abuela (qepd).

En ese momento todo me hizo sentido. Sentí que el regalo de estar en este país trabajando venía por intercesión de mi mamá. Me siento protegida y guiada. Gracias mamá, gracias Señor. Iré siempre donde ustedes me lleven.

 

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