Resiliencia frente a la adversidad

Resiliencia frente a la adversidad

El mundo, a raíz de la pandemia, se ha vuelto aún más complejo. Es necesario practicar la resiliencia, entendiéndose como esa capacidad de sobre ponernos y hacer frente a situaciones difíciles, y al mismo tiempo ser transformados positivamente por estas.

La resiliencia tiene que ver con la actitud que tomamos ante la adversidad.  Ser resilientes no significa obviar el dolor, ya que este es inevitable y debemos permitirnos sentirlo.  Se trata de evitar el sufrimiento que nos arrastra y que nos hace permanecer caídos. Todos podemos ser resilientes si lo elegimos.

Te comparto algunas recomendaciones:

  • Valora las crisis como oportunidades y no como tragedias.  Es en la dificultad donde más crecemos y evolucionamos.  Es importante saber que las crisis no durarán para siempre y que mientras transitemos por ellas, podemos aprender y abrazar las lecciones que nos harán más sabios.  Podrías hacer una lista de las cosas que has aprendido en momentos difíciles. Pregúntate: ¿para qué a mí? en lugar de ¿por qué a mí? El para qué le da mayor sentido a los acontecimientos que vivimos.
  • Procura ser objetivo y optimista. Es importante no sobre dimensionar las dificultades.  En lugar de decir: “mi vida es dura”, podemos decir: “estos momentos son duros”.  Es importante aceptar que a veces perderemos algo, pero también ganaremos si estamos atentos a apreciar lo que llega. 
  • Confía en tus capacidades para sobreponerte y superarte. Es importante creer que uno es capaz de salir adelante, tener fe en sí mismo y perseverar. Busca como reinventarte adaptándote a las nuevas circunstancias y al mismo tiempo ser flexible ante las mismas.  Rodéate de personas positivas.  Busca ayuda profesional y/o espiritual para superar lo que estás viviendo. Es importante una red de apoyo que te dé nuevas ideas y luces para enfrentar tu situación
  • Evita verte como víctima de las circunstancias. La visión que tengas del pasado o la interpretación de lo que te aconteció, interfiere mucho en tu actitud presente. El victimismo paraliza; ocúpate en sanar y superar lo vivido. Concéntrate en lo que hay y no en lo que hace falta en tu vida.  
  • Acepta la incertidumbre, lo inevitable y lo que no está en tu control. Lo incierto tiene peso en nuestra vida en la medida en que se lo demos a través de nuestros pensamientos. Procura gestionar lo que piensas. Situarnos en el presente y no en lo que pueda ocurrir nos ayudará a bajar nuestros niveles de estrés y ansiedad.

Recuerda siempre:

Aprovecha estos tiempos para crecer y para que las circunstancias que estás viviendo te transformen en un mejor ser humano. Estás dotado de un poder interior y una gran fortaleza para superarte.

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