Ser mamá

Ser mamá

Afortunadamente soy mamá de tres niños. La maternidad es una escuela de amor y servicio que nos abre puertas al conocimiento y a experiencias humanas y espirituales para evolucionar. Sin embargo, hoy en día ser mamá es un reto. Nunca antes nadie nos enseñó a serlo. Aprendemos en las escuelas y universidades todo excepto a ser madres.

Ser mamá hoy, implica en la mayoría de los casos tener que repartirnos entre el trabajo y la crianza de nuestros hijos para sustentar el gasto del hogar. Esto a veces despierta un gran sentido de culpa al dejar a nuestros hijos. Asimismo, socialmente ser mamá hoy no es suficiente. Se espera que seamos la madre, esposa, amiga, altruista, emprendedora, líder y atleta. Entonces, la maternidad se vuelve aún más compleja porque es imposible serlo y hacerlo todo.

Ser mamá hoy, es estar expuesta al bombardeo de información disponible en las redes sobre cómo ser la madre ideal. Información que muchas veces es útil, pero que en ocasiones también despierta el auto juicio: “no lo estoy haciendo bien”, “estoy fallando”, como si todas las madres tenemos que ser iguales. 

Hoy podemos volver a lo básico, ¡ser mamá!

Solo ser, dejando que nuestro instinto maternal y nuestra sabiduría femenina fluya naturalmente sin ponerle tanto intelecto de si soy o no la madre correcta. Basta sentir más que pensar, basta confiar y dejar fluir ese corazón maravilloso que como madres tenemos.   

Volver a lo básico también es tomar consciencia de que no necesitamos hacer y darles muchas cosas materiales a nuestros hijos. El regalo más grande que podemos ofrecerles es nuestro mismo bienestar emocional, nuestra paz, serenidad, alegría… 

Lo más grande que podemos entregar a nuestros hijos somos nosotras mismas. La tendencia es a “hacer cosas por ellos” en lugar de “ser y estar con ellos” desarrollando una conexión afectiva a través del juego, el diálogo y el compartir profundo. Esta comunión profunda es la que se siembra en la mente y en el corazón de nuestros hijos como una base emocional para sus vidas.

Ser mamá es acompañarles en la vida, conectándonos con sus más profundos anhelos y deseos e intuyendo sutilmente sus necesidades. Ser mamá es permitir que ellos puedan ser y alcanzar lo que desean en sus vidas, y no propiamente lo que nosotros hemos soñado para ellos.

Ser mamá no debería ser complejo si botáramos los estereotipos que nos limitan. Si nos dispusiéramos a ser menos perfectas y más humanas. Si dejáramos que nuestra intuición materna cobrara poder para comprender que nuestros hijos no necesitan tanto que hagamos cosas por ellos, sino más bien que estemos y seamos uno con ellos. 

¡Feliz día de las madres queridas mamás!

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