Testimonio: La incertidumbre de la oscuridad

Cuando tenía 7 años vivía en República Dominicana y una noche mi mamá me dejó durmiendo en la casa de su mejor amiga mientras ambas se fueron a una fiesta. Mi mamá me recogería en la madrugada a su regreso de la fiesta ya que no tenía con quien dejarme esa noche. 

Me pusieron a dormir en un cuarto con los dos hijos de la amiga de mi mamá, uno de ellos tenía mi edad (7 años) y el otro creo que unos 10 años. Los chicos dormían en un camarote y a mí me pusieron a dormir a medio metro de la cama de ellos en un colchón sobre el suelo. Todos estábamos dormidos cuando de pronto sentí a alguien encima mío, era un viejo gordo pelón, con una barba canosa. El padre de los chicos, el esposo de la mejor amiga de mi mamá. 

Yo me quede paralizada sin saber qué hacer, él me decía en el oído “sh sh sh” haciendo signo de que no dijera nada para que sus hijos que estaban a mi lado no despertaran. El cuarto estaba oscuro, yo sentí miedo e incertidumbre en esa oscuridad, me quedé muda y paralizada. Después de eso no recuerdo más… Mi mamá llego en la madrugada a recogerme y yo me tragué la historia sin decirle nada a nadie hasta que cumplí 23 años. Una tarde cuando llegué a esa edad, le conté todo a mi madre. 

Este episodio nunca significó por dicha un trauma en mi vida. Sin embargo, yo quería estar segura que no tenía una laguna mental que me hubiera hecho olvidar todo. Entonces, hace un tiempo le dije a mi terapeuta que me ayudara a través de una terapia regresional a ver si yo tenía algo olvidado de ese episodio en el inconsciente. Afortunadamente no había nada más de lo que yo recuerdo. 

Esta historia es una historia si quieren insignificante ante los millones de episodios trágicos de abusos violentos y violaciones que existen en el mundo, sin embargo, no deja de ser un abuso. Yo era una niña. 

Al hombre lo busqué 30 años después de que esto ocurrió. Quería decirle lo que me había hecho y que yo ya era una mujer. Contacté a la esposa, quien me dijo que tenía más de 20 años divorciada de él, y que él ya era un anciano con demencia senil… 

Nunca lo había contado porque no le había prestado la debida importancia. No obstante, ayer que entrevisté a Jennifer Ortiz, quien sufrió abuso sexual de forma traumática, recibí decenas de mensajes de otras mujeres que me contaban sus propias historias de abusos. Esto es tan común pero casi nadie habla de ello. Según las OMS, una de cada cinco personas es abusada sexualmente antes de los 18 años de edad. Una cifra alarmante que indica que vivimos en una sociedad enferma e inconsciente. 

Papá, mamá: quiero sugerirte humildemente que procures que tu hijo(a) menor de edad no duerma fuera de casa. Nunca sabes quién podría hacerles daño a tus hijos. A veces las personas que menos parecen son las que cometen los abusos. 

Necesitamos educar a nuestros hijos, enseñarles a protegerse y a hablar de esto en caso que se encuentren en riesgo. Hacerles saber que les vamos a escuchar, les vamos a creer y a proteger. 

Por una sociedad más sana y consiente…

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