Yoga y cristianismo

Nací en un hogar católico y soy católica contemplativa. En el 2001 me enamoré del yoga, y desde el 2012 imparto clases.

La experiencia del yoga en mí vida, paralelo a mi participación e inclusive dirigencia en grupos católicos, ha sido un complemento para mi crecimiento integral como ser humano. En todos estos años he podido ver desde ambas perspectivas la gloria de Dios a través de milagros recibidos en mi familia. Sin embargo, no todo ha sido fácil, algunas personas me han criticado y juzgado por practicar yoga siendo católica. 

En occidente el yoga sigue siendo un tema desconocido por la mayoría. Algunos artículos advierten los peligros del yoga para los cristianos, calificando a las personas que practicamos como ocultistas. Lo cierto es que después de tanto tiempo nunca he visto la oscuridad o el diablo en mi vida, ni en la de mis colegas y alumnos, más bien todo lo contrario. 

Durante estos años como instructora he leído la información que circula en contra del yoga para comprender la otra cara de la moneda. La información viene distorsionada, por tanto, me he ocupado de esclarecer cierta información.

Los mitos más controversiales que he encontrado sobre el Yoga y el Cristianismo:

  • No es una religión. El yoga es una práctica que inició hace más de 5000 años en las civilizaciones del valle Indo y Sarawasti en la India antes de que hubiese una religión organizada en la zona. Quienes diseñaron el sistema no eran religiosos. Con los años, el yoga se difundió a otras áreas donde habitaban personas que practicaban religiones, y así sucesivamente hasta el día de hoy a otros grupos religiosos y no religiosos en todo el mundo. El yoga no pretende ser una religión, no excluye ni contradice a ninguna y tampoco intenta cambiar la fe de los creyentes. En una clase de yoga no se habla de religión, no se hacen invocaciones ni cultos religiosos. A veces se repiten “mantras”, que no son más que sonidos o frases en sánscrito (idioma antiguo del yoga) que ayudan aquietar los pensamientos.
  • Las posturas no hacen alusión ni adoración a dioses. Las posturas reciben generalmente nombres de animales, objetos o elementos de la naturaleza por la similitud con que se expresan a través del cuerpo humano. Quienes crearon las posturas les fueron poniendo los nombres según lo que más se parecía, por ello, las posturas reciben nombres como: postura del gato, vaca, delfín, águila, arado, rueda, mesa, árbol, montaña, entre otros.
  • La meditación es parte del sistema del yoga y no es una práctica peligrosa. La meditación es un acto voluntario para estar en quietud y silencio y de esta manera reducir los pensamientos de preocupación, miedo, ansiedad, etc. No se medita con el fin de poner la mente en blanco. El silencio de la meditación atrae paz no fuerzas oscuras, por eso Jesús meditó y oró 40 días en el desierto. Cada vez más la meditación es indicada por terapeutas, psicólogos y psiquiatras como terapia para reducir la ansiedad, depresión e insomnio. Científicamente se ha demostrado que mejora la calidad de vida física, mental y emocional del paciente ya que incide en el comportamiento de las ondas y conexiones cerebrales.
  • No infesta a las personas de demonios. Las personas que practican yoga son buscadores de luz, paz y bienestar, no del mal y oscuridad. Cada quien atrae a su vida lo que busca. Una entidad oscura no puede entrar en la mente o cuerpo de quien no lo ha invocado, o quien no abre puertas de manera consciente o inconscientemente a la oscuridad. Las posesiones oscuras se dan generalmente en personas que invocan espíritus malignos, que practican cultos satánicos o juegan la Guija con fines espiritistas. Hace varios años, en diferentes ocasiones me tocó junto a sacerdotes practicar liberaciones espirituales, inclusive exorcismos a jóvenes que estaban espiritualmente afectados por prácticas como las mencionadas. Nunca llegó alguien afectado por practicar yoga

El yoga no es un camino que excluye a Dios ni al cristianismo.

Se cree que al decir que el yoga produce relajación y paz compite o excluye a Dios. También se piensa que los yoguis somos auto suficientes y buscamos la paz, la sanación, la auto realización sin necesitar la gracia divina. Las personas que practican yoga y tienen fe saben que esto es imposible. Podrías practicar yoga 50 años pero si no se experimenta una vida interior profunda, espiritual o religiosa con devoción, tu vida estará completamente vacía. No hay poder más grande que el de Dios, el único.

Afortunadamente a lo largo de estos años varios sacerdotes amigos y guías espirituales de diferentes órdenes me han apoyado en mi práctica de yoga. He encontrado en mi Iglesia a través de ellos, amor y acogida. Me siento orgullosa de ser parte de la iglesia católica y al mismo tiempo poder servir a otras personas a través de mis clases. 

Como dice la Biblia, el árbol bueno se conoce por sus frutos. Le doy gracias a Dios porque ha permitido que el árbol de mi vida sea abundante y rico tanto a nivel personal, familiar, como profesional y social. Me siento bendecida.

Recuerda:

El juicio a la práctica del yoga tiene un trasfondo profundo ya que no sólo es al yoga, es a todo lo diferente y desconocido, a cualquier otra religión, filosofía o estilo de vida. El día que podamos trascender esto, respetar y entender que Dios está en todo y en todos, podremos empezar a ser UNO, uno con Dios y El con nosotros (Jn 17:21).

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