YOGA Y EMBARAZO

El embarazo es una etapa maravillosa para la mujer.  Es un momento de ilusión, espera y preparación para ser madre, pero a nivel físico y emocional no todo es color de rosa para la mayoría de mujeres.  Existen
los famosos achaques, malestares físicos y cambios hormonales.  El yoga en el embarazo puede marcar una diferencia positiva ante esta realidad.

Desde hace 19 años practico yoga y desde hace 9 soy madre.

Practiqué yoga antes, durante y después de mis 3 embarazos. El yoga me permitió vivir embarazos cómodos y plenos.  La práctica constante me hacía sentir ágil, enérgica y saludable en esta etapa, además me permitía dormir mejor sobre todo en el último trimestre.

Cada vez que iba a mi mat (alfombra) sentía que me daba la oportunidad de tener un encuentro intimo conmigo misma y mi bebe, y que el bienestar físico y emocional que experimentaba también él lo sentía. Recuerdo que al estar en cada postura en quietud y relajación era más consciente de los movimientos de mi hijo y de esta manera me sentía más conectada con él. Hoy día estoy satisfecha de haberle ofrecido a mis 3 niños ese bienestar emocional mientras habitaron dentro de mí ser. 

Por otro lado, en más de alguna ocasión dejé de hacer yoga por más de 3 días seguidos, y sorprendentemente cuando esto sucedía me venían dolores de espalda, calambres y sentía un cuerpo pesado y entumido que reclamaba movimiento, estiramiento y la ansiada relajación física que solo encontraba en mi mat.  Por esta razón, me atrevo a decir que con una práctica regular de yoga prenatal los malestares físicos no existen durante el embarazo.

El yoga me ayudo a tener 3 partos naturales. 

Mis labores de parto tomaron varias horas y me ocasionaron dolor, mentiría si dijera que el yoga causa lo contrario. Cada cuerpo se expresa según su genética y el umbral de dolor que porta, sin embargo durante mis labores de parto practiqué yoga en el hospital y me ayudó a estar más relajada y consciente de lo que sucedía en cada etapa de la labor, y más segura y alerta al momento de la expulsión del bebe.  Así mismo, el yoga me facilitó una óptima recuperación post parto. A los 40 días de haber tenido a mis hijos mi cuerpo ya estaba listo para regresar al mat. Empezaba practicando en mi casa y luego regresaba a dar mis clases. Rápidamente volvía a mi peso corporal gracias al yoga y la lactancia exclusiva.

La experiencia de haber vivido 3 embarazos haciendo yoga también me ha ayudado como instructora a guiar mejor a las alumnas embarazadas.  Cargar dentro un bebe de 8 meses de gestación en una postura de balance sólo puede ser entendido por alguien que lo ha vivido, y esto me hace comprender mejor el sentir de la mujer embarazada que llega a mi clase.  En este sentido, cabe señalar que el o la instructora que guíe a la mujer embarazada – aunque nunca haya experimentado un embarazo – debe estar familiarizada(o) con las posturas y tipo de respiración que está indicado y contraindicado durante el embarazo.

Practica yoga idealmente unos meses antes de quedar embarazada.

Recomiendo a la mujer que desea ser madre iniciar la práctica de yoga idealmente unos meses antes de quedar embarazada, de modo que pueda profundizar en el conocimiento de su propio cuerpo y familiarizarse con las posturas para adquirir mayor confianza en la práctica, sin embargo, nunca es tarde para arrancar.  El yoga es un regalo disponible para la humanidad, nos aporta bienestar físico, mental y emocional, y en el embarazo nos da la oportunidad de vivirlo más plena y armoniosamente en unión con nuestro bebe.

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